•megusta•


                                  {del amor en tiempos virtuales}



Me gusta hablar con vos.  Me gusta, no sé. Entiendo que las hormonas hacen lo suyo. La ciencia quizás, lo explique mejor.

Me gusta.. Me gusta y lo explico como me sale. Sin ciencia, ni psicología. Me gusta, sin más. Porque es simple, porque es suave. Porque, justamente, no lo tengo que explicar. Y no sabría decir bien por qué me gusta. Aunque tenga un montón de motivos. Me gusta.   Me gusta tu voz, y la forma en que reís. Me gusta tu tonada, marcada, patriótica. Me gusta que entiendas lo que digo. No tener que explicarte mi humor, ni tener que detenerme a preguntarme si te caerá bien o mal mi postura. Me gusta. Me permite charlar tranquila.

Hay algo en las palabras, siempre hay algo.  En el lenguaje inventado,  de lo no conocido, por conocer.

Y eso me encanta. Me gusta sentir que te acaricio, que te delicio, aunque no tenga ni idea de a qué sabes. 

Me gusta poder decir lo que pienso,  sabiendo, con certeza,  que casi vas a pensar lo mismo. Me gusta. 

El lenguaje me lleva a tocarte. El enredo de emociones que cargamos en nuestra individualidad, nos acompaña, y me gusta.  Me gusta porque me hace sentir menos sola. Y no como mujer, no como persona. Sino como ser racional, como animal, como ser emocional, como ser psicoanalizado, no, pará.. como ser.. eso. Me gusta. 

Me gusta que no sucede todos los días.  Me gusta porque me siento especial. Y también me gusta porque te siento especial. Me gusta sentirnos especiales.

Siento cosas adentro, en cada encuentro (por más telefónico que sea), en cada canción,  en cada .. cada algo compartido.

No te veo, tu materia no está al lado mío. Y eso también me gusta. 

Es como ese no sé qué, que qué sé yo, que gusta. Que nos hace sentir plenos sin mucha explicación. Me gusta.

Me gusta sentir la complicidad,  en un extremo desconocido. Me gusta porque me genera curiosidad,  y eso nos hace niños. Me gusta. 

Es como estar jugando a las escondidas, con esa ilusión de encontrarnos atrás del árbol, debajo de la cama, o adentro del placard.

El saberte sin sabor a nada, y con olor a libro viejo, que queres abrir, y ver qué han subrayado, resaltado.. si hay alguna flor seca, un señalador raro, o simplemente algún billete. No sé.

A veces me siento tan rara,  tan exótica, tan de otro planeta. Incluso hay días en que siquiera podría afirmar que existo. 

A veces me siento una total desconocida para mí misma. Y encontrarme, y encontrarnos, en ese lugar en el que, no sabes bien por qué, pero hay algo en vos que te asegura que ese otro, sabe perfectamente quién sos, y de qué planeta venís, y puede afirmar sin siquiera detenerse a pensarlo, que si, existo. Y eso me gusta. Saberme comprendida, saberme disfrutada, hacer al disfrute, recibirlo y además compartirlo, me gusta. 

Me gusta creer, que alguno de los dos, nos pueda encontrar. No importa si es entre los árboles, arriba de la cama, o en contra del placard. Me gusta.

Porque con el tiempo, y con ese darnos el permiso a sentir, aprendemos que ya no importa quién gane. Porque, alla fine, seguimos aprendiendo a jugar.


Em..


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